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TEXTO DIARIO, De hoy Martes 27 de julio del 2021

Examinemos las Escrituras todos los días 2021

Martes 27 de julio del 2021

Pusiste a prueba a los que dicen ser apóstoles (Apoc. 2:2).

Los ungidos no esperan que otros los traten de manera especial (Filip. 2:2, 3). También saben que, cuando Jehová los ungió, no hizo que todo el mundo se enterase. Así que un cristiano ungido no se sorprende si a otras personas al principio les cuesta creer que Dios lo ha elegido. A fin de cuentas, la Biblia enseña que no debemos creer de inmediato a todo el que afirme haber recibido de Dios una responsabilidad especial. Además, como no quieren atraer atención sobre sí mismos, los ungidos no dicen que lo son cuando conocen a alguien por primera vez. Y, por supuesto, nunca presumen de ser ungidos (1 Cor. 4:7, 8). Los ungidos no se relacionan únicamente con otros ungidos, como si fueran miembros de un club exclusivo. Tampoco tratan de comunicarse con otros ungidos para hablar de su llamada celestial o para formar grupos privados de estudio de la Biblia (Gál. 1:15-17). Si hicieran eso, no contribuirían a unir a la congregación. De hecho, irían en contra del espíritu santo, pues este fomenta la paz y la unidad en el pueblo de Dios (Rom. 16:17, 18). w20.01 28 párrs. 6, 7

¿Por qué debemos tener cuidado con cómo tratamos a los ungidos? (Vea también la nota).

¿Cómo debemos tratar a los hermanos y hermanas ungidos? Está mal admirar demasiado a alguien, aunque sea ungido, un hermano de Cristo (Mat. 23:8-12). Al hablar de los ancianos, la Biblia dice: “Imiten su fe”, pero no dice que nos convirtamos en seguidores de algún ser humano (Heb. 13:7). Es cierto que también dice que algunos cristianos son “dignos de doble honra”. Pero no es porque sean ungidos, sino porque “dirigen bien la congregación” y “trabajan duro hablando y enseñando” (1 Tim. 5:17). Si les dedicamos demasiados elogios o atenciones a los ungidos, podríamos incomodarlos* o, peor todavía, hacer que el hecho de ser ungidos se les suba a la cabeza (Rom. 12:3). ¿Y verdad que no queremos contribuir a que un ungido cometa un error tan grave? (Luc. 17:2).

¿Cómo podemos demostrarles respeto a los ungidos?

¿Cómo podemos demostrarles respeto a quienes Jehová ha ungido? Para empezar, no les preguntaremos cómo recibieron la llamada celestial. Es un asunto muy personal que no nos corresponde saber (1 Tes. 4:11; 2 Tes. 3:11). Tampoco daremos por sentado que su cónyuge, sus padres u otros familiares también son ungidos. La llamada celestial no se hereda; se recibe de Dios (1 Tes. 2:12). Además, no haremos preguntas que puedan hacer que otros se sientan mal. Por ejemplo, nunca le preguntaremos a la esposa de un ungido cómo se siente al pensar en vivir para siempre en la Tierra sin su esposo. Al fin y al cabo, estamos convencidos de que en el nuevo mundo Jehová va a satisfacer el deseo de todos los seres vivos (Sal. 145:16).

¿Por qué no debemos admirar personalidades?

Por otro lado, cuando no tratamos a los ungidos como si fueran más importantes que los demás, nos protegemos a nosotros mismos. ¿Cómo? Según la Biblia, algunos ungidos podrían volverse infieles (Mat. 25:10-12; 2 Ped. 2:20, 21). Pero, si somos de los que no “admiran personalidades”, nunca seremos seguidores de hombres, aunque sean ungidos, muy conocidos o lleven muchos años sirviendo a Jehová (Jud. 16, nota). Así, si ellos se vuelven infieles o dejan la congregación, nosotros no perderemos la fe ni abandonaremos a Jehová.

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