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Examinando las Escrituras diariamente 2020

Martes 28 de julio del 2020

Todo sarmiento en mí que no lleva fruto, él lo quita (Juan 15:2).

Para que Jehová nos considere sus siervos, tenemos que producir fruto (Mat. 13:23; 21:43). Por lo tanto, en el pasaje de Juan 15:1-5, dar fruto no puede significar hacer discípulos (Mat. 28:19). ¿Por qué no? Porque eso significaría que los hermanos fieles que no logran hacer discípulos porque predican en territorios poco productivos serían como las ramas inútiles de las que habló Jesús. Pero eso es impensable, pues no podemos obligar a la gente a aceptar el mensaje. Además, Jehová nos ama y nunca nos rechazaría por no lograr algo que está fuera de nuestro alcance. Él no nos pide hacer cosas imposibles (Deut. 30:11-14). Entonces, ¿qué es el fruto que debemos producir? Sin duda, debe ser algo que todos podemos llevar a cabo. ¿Y qué obra nos ha mandado Jehová a todos sus siervos? La predicación del mensaje del Reino (Mat. 24:14). w18.05 14 párrs. 8, 9

¿Qué representan la semilla y la tierra en la parábola del sembrador? y ¿Qué fruto da la planta del trigo?

(Lea Lucas 8:5-8, 11-15). En la parábola del sembrador, la semilla es “la palabra de Dios”, o sea, el mensaje del Reino. La tierra representa el corazón simbólico de las personas. La semilla que cayó en la tierra buena echó raíces y se convirtió en una nueva planta, por ejemplo, una de trigo. Luego, produjo cien veces más fruto. Pero ¿qué fruto da la planta del trigo? ¿Plantas más pequeñas? No, lo que produce son nuevas semillas, que con el tiempo llegan a ser nuevas plantas. En esta parábola, una sola semilla produce cien semillas. ¿Qué relación tiene esto con nuestro ministerio?

¿Qué relación tiene la parábola del sembrador con nuestro ministerio?  y ¿Cómo producimos nuevas semillas del Reino?

Supongamos que hace algunos años nuestros padres o unos Testigos nos enseñaron la verdad. Cuánto se alegraron al ver que aceptábamos el mensaje del Reino. Se puede decir que sembraron la semilla en una tierra buena. La semilla siguió creciendo hasta que estuvo lista para producir fruto. ¿Cuál? Así como una planta produce nuevas semillas, no nuevas plantas, nosotros producimos nuevas semillas del Reino, no nuevos discípulos.* ¿Cómo las producimos? Al predicar el Reino. Cada vez que de una forma u otra proclamamos este mensaje, es como si esparciéramos el mismo tipo de semilla que se plantó en nuestro corazón (Luc. 6:45; 8:1). Por lo tanto, esta parábola nos enseña que daremos fruto con aguante siempre que sigamos predicando.

¿Qué aprendemos de estos dos pasajes sobre la vid y el sembrador? y ¿Qué efecto tiene esto en usted?

¿Qué aprendemos de estos dos pasajes sobre la vid y el sembrador? Que nuestra capacidad para producir fruto no depende de cómo responda la gente del territorio, sino de nuestra fidelidad. Pablo señaló esto mismo al decir: “Cada persona recibirá su propio galardón según su propia labor” (1 Cor. 3:8). Como vemos, se nos recompensa por nuestro trabajo, no por los resultados. Una hermana llamada Matilda, que lleva veinte años sirviendo de precursora, dice: “Me alegra saber que Jehová premia nuestros esfuerzos”.

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