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TEXTO DIARIO, De hoy Viernes 3 de septiembre del 2021

Examinemos las Escrituras todos los días 2021

Viernes 3 de septiembre del 2021

Las autoridades que existen están colocadas por Dios en sus posiciones relativas (Rom. 13:1).

¿Obedecen los ancianos las leyes sobre denunciar a las autoridades los supuestos abusos de menores? Sí. En los lugares donde existen tales leyes, los ancianos las obedecen. Estas normas no están en contra de la ley de Dios (Hech. 5:28, 29). Por lo tanto, cuando llega a oídos de los ancianos una acusación de este tipo, de inmediato piden asesoramiento a la sucursal sobre cómo proceder a fin de garantizar el cumplimiento de las leyes de denuncia de abusos de menores. Los ancianos les confirman a las víctimas, a sus padres y a cualquier otro que conozca el caso que son libres de denunciar ante las autoridades el supuesto abuso. Ahora bien, ¿y si el acusado forma parte de la congregación y el asunto se hace público? ¿Debería pensar el cristiano que presentó la denuncia que ha manchado el nombre de Dios? No. El que lo ha manchado es quien cometió el abuso. w19.05 10 párrs. 13, 14




¿Por qué es el abuso de menores un pecado contra la congregación y contra las autoridades?

Es un pecado contra la congregación. Cualquier persona que forma parte de la congregación y abusa de un menor mancha la reputación de esta (Mat. 5:16; 1 Ped. 2:12). Pero es injusto que las acciones de una sola persona perjudiquen a millones de hermanos fieles que están luchando “tenazmente por la fe” (Jud. 3). No toleramos entre nosotros a quien hace cosas malvadas sin arrepentirse y ensucia el buen nombre de la congregación.

Es un pecado contra las autoridades. Los cristianos deben estar “en sujeción a las autoridades superiores” (Rom. 13:1). Demostramos nuestra sujeción respetando las leyes del país. Si una persona que forma parte de la congregación viola la ley —por ejemplo, al abusar de un menor—, peca contra las autoridades (compare con Hechos 25:8). Aunque los ancianos no están autorizados a hacer que se cumplan las leyes, no protegen a quien abusa de un menor de las consecuencias legales de su pecado (Rom. 13:4). El pecador cosecha lo que ha sembrado (Gál. 6:7).

¿Cómo ve Dios los pecados que una persona comete contra otra?

Es sobre todo un pecado contra Jehová (Sal. 51:4). Cuando una persona peca contra otra, también peca contra Dios. Veamos un ejemplo tomado de la Ley que Jehová le dio a la nación de Israel. Esta decía que quien robaba o defraudaba a su prójimo se comportaba “infielmente para con Jehová” (Lev. 6:2-4). No cabe duda, entonces, de que una persona que forma parte de la congregación y abusa de un niño, arrebatándole su sentido de seguridad, le es infiel a Dios y ensucia gravemente su nombre. Por ese motivo, vemos el abuso como lo que es: un pecado detestable contra Dios que condenamos rotundamente.

¿Qué información basada en la Biblia ha suministrado la organización de Jehová a lo largo de los años, y por qué?

A lo largo de los años, la organización de Jehová ha suministrado muchísima información basada en la Biblia sobre el abuso de menores. Por ejemplo, en las revistas La Atalaya y ¡Despertad! se han publicado artículos sobre cómo pueden hacer frente a las heridas emocionales las víctimas del abuso sexual, cómo pueden otros ayudarlas y animarlas, y de qué maneras pueden proteger los padres a sus hijos. A los ancianos también se les han dado instrucciones bíblicas detalladas sobre qué hacer cuando alguien comete este pecado. La organización revisa periódicamente los procedimientos que deben seguir los ancianos cuando se presentan estos casos. De ese modo, nos aseguramos de que nuestra forma de tratar este problema se apega a la ley del Cristo.

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