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Examinando las Escrituras diariamente 2020

Martes 14 de julio del 2020

Compra la verdad misma y no la vendas (Prov. 23:23).

Conseguir la verdad de la Palabra de Dios requiere esfuerzo. Tenemos que estar dispuestos a hacer los sacrificios que sean necesarios. Como dijo el sabio escritor de Proverbios, una vez que hemos adquirido la verdad, debemos tener cuidado de no venderla o renunciar a ella. Hasta cuando una cosa se nos ofrece gratis, quizás tengamos que dar o hacer algo a cambio. La palabra hebrea que se traduce “compra” en Proverbios 23:23 también puede significar “consigue” o “adquiere”. Todas estas palabras conllevan la idea de obtener algo haciendo un esfuerzo o intercambiándolo por un artículo de valor. Por ejemplo, supongamos que en un mercado hay un letrero que anuncia que hay bananas gratis. ¿Aparecerán por sí solas en nuestra mesa? Claro que no. Aunque sean gratis, tenemos que dedicar tiempo y esfuerzo para ir al mercado y conseguirlas. De manera parecida, para comprar la verdad no tenemos que dar dinero, pero sí hacer algo a cambio. w18.11 4 párrs. 4, 5.

¿Por qué tenemos que invertir tiempo para comprar la verdad? 

Tiempo. Esto es algo que todos debemos invertir para comprar la verdad. Se requiere tiempo para escuchar el mensaje del Reino, leer la Biblia y las publicaciones bíblicas, tener un estudio personal, prepararse para las reuniones y asistir a ellas. Ese tiempo tenemos que sacarlo de actividades menos importantes (lea Efesios 5:15, 16). ¿Cuánto tiempo lleva aprender las enseñanzas básicas de la Biblia? Depende de las circunstancias de cada uno. Pero no existe límite a lo que podemos aprender sobre la sabiduría, la personalidad y las obras de Jehová (Rom. 11:33). El primer número de esta revista en inglés comparó la verdad a “una pequeña flor” y aconsejó: “No se conforme con una sola flor de la verdad. Si fuera suficiente con una, Dios no habría proporcionado tantas. Siga recogiendo; siga buscando”. Preguntémonos: “¿Cuántas flores de la verdad tengo?”. Incluso cuando vivamos para siempre, podremos seguir aprendiendo más y más de Jehová. Hoy, lo importante es que usemos bien nuestro tiempo a fin de comprar todas las verdades que podamos. Veamos el caso de alguien que deseaba encontrar la verdad.


¿Qué estuvo dispuesta a hacer una joven estudiante, y cuál fue el resultado?

Una joven japonesa llamada Mariko* se mudó a la ciudad de Nueva York (Estados Unidos) para cursar unos estudios. Entonces, pertenecía a cierto movimiento religioso originario de Japón. Una precursora la encontró predicando de casa en casa. Cuando Mariko empezó a aprender la verdad, estaba tan feliz que le pidió a la precursora que le diera clases dos veces por semana. Aunque estaba muy ocupada con sus estudios y con su trabajo a tiempo parcial, enseguida empezó a asistir a las reuniones. Además, a fin de sacar tiempo para aprender la verdad, dejó de acudir a algunas actividades sociales. Hacer estos sacrificios contribuyó a su rápido crecimiento espiritual. En menos de un año se bautizó. Seis meses después, en el 2006, se hizo precursora, y todavía continúa en ese servicio.

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